Mi experiencia como Voluntaria por un día en Quito Ecuador

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Comencé la mañana llena de expectativas al saber que mi semana no iniciaría igual. No fue difícil encontrar el lugar que me había sido designado pero cuando ingresé toda aquella expectativa se convirtió en temor pues desconocía todo acerca de aquellos niños. La persona que me recibió me comentó brevemente que el número de niños que tenía la institución era notablemente menor pues los niños con una sola deficiencia habían sido incluidos en las instituciones regulares y que quienes permanecían ahí eran niños de retos múltiples.

Untitled2Con esa introducción me presentaron con Jaqueline, profesora con quien colaboré directamente una mujer de rostro cansado pero sin duda con mucha determinación y vocación. La labor de ser educadora sin duda es una labor admirable pero es aún más cuando lo realizas con personitas diferentes.

Comenzamos con el minuto cívico y fue cuando pude visualizar a los pequeños con quien yo estaría esa mañana, siguieron con su clase de jugando-aprendo y fue cuando el sentimiento innato de sobreprotección hacia ellos sobre bordo mi sentir. Mónica aquella pequeña que sin duda impresionó mi corazón, seguía mi voz y acercándome me decía que no la suelte y se aferraba con tal fuerza que por más de una ocasión Jaqueline me llamó la atención pidiéndome que me alejara.

Y fue cuando mil ideas pasaron por mi cabeza… el solo pensar estar en su lugar, no poder ver, por más de una vez se tropezaron, cayeron mientras caminaban, tenían miedo de estar ahí un lugar que a pesar de ser frecuente sigue siendo desconocido. No pude imaginar si quiera que mis hijos pudieran estar en esa situación y fue cuando tuve ganas de agradecer a mi Dios creador por la gran bendición de tener a mis hijos sanos.

Con esta mezcla de sentimientos les ayude a alistar sus cosas para su clase de natación, la cual pensé disfrutarían muchísimo pero una vez más al palpar la realidad vi su fragilidad, aquellos niños que tienen baja visión fueron guías de aquellos pequeños que carecen de vista. Sentí una vez más su inseguridad de no poder desenvolverse solos, sentí su miedo al salir de la institución al tropezar con personas en la calle, al llegar a la calle principal y sentí su ingenuidad, su desconocimiento al peligro que están expuestos. Tareas que para otros niños son simples como cambiarse de ropa, guardar sus cosas, vestirse solos significaban en realidad un gran reto y volvió a mí ese sentimiento de sobreprotección. No fui con la ropa adecuada para ingresar a la piscina pero no me importo por lo menos descalzarme para poder estar junto a ellos por el miedo de que algo les vaya a pasar.

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De regreso a la institución comieron, salieron a su recreo y de regreso al aula mientras Jaqueline trabajaba con los niños de baja visión, a mi me fue designado trabajar con María Fernanda y mi pequeña Mónica, niñas que carecen totalmente de su sentido de la vista. Mi tarea fue hacerles trabajar con el ábaco, y jugar domino con fichas que tienen figuras en relieve y fue con mi tensión se pudo liberar, fue cuando a pesar de que sus diferencias físicas son notorias, no dejan de ser y no dejan de tener ese haz de luz característico de todo niño, jugamos y vi en su rostro una sonrisa y conversamos de nuestros gustos y de repente María Fernanda me preguntó… ¿vas a venir mañana?…

Y mi sentir se conmovió de nuevo al pensar porque seres tan pequeños llevan esa grande carga que a veces reflejaba que no podían aceptar, que entre compañeros no se podían entender y tolerar, que difícil se les hace socializar entre ellos.

UntitledHice mi reconocimiento de admiración hacia Jaqueline, sin duda es una labor muy difícil, sin pensar en la labor de los padres de aquellos pequeños. Que difícil no sobrepasar ese límite tan delgado entre la sobreprotección y el propósito de hacer de nuestros niños, seres independientes. Pero sin duda mi reconocimiento es para aquellos pequeños que sin saber la razón de sus condiciones, luchan su día a día.

Ha sido para mí, una experiencia muy enriquecedora que en estas pocas palabras he tratado de describir, pero sin duda el sentir se quedara en mí por mucho tiempo. Sin duda estaré dispuesta a colaborar en una próxima ocasión.

- Yessenia Centeno

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